jueves, 7 de enero de 2010

Economía Vs Poesía

La pluma de ciertos profesionales de la economía, que venden a buen precio su pensamiento, a expensas del entreguismo intelectual y de la pérdida de memoria voluntaria de su propio pasado, podría fulminar el orgullo de los que ostentan esa profesión. Peor aun, cuando muchos de esos profesionales que se autoproclaman “economistas”, jamás han obtenido el titulo como tal.

En uno de los articulos de su muy leída columna en el semanario Clave, el escritor Andrés L. Mateo, habla de la Balada de los Poetas. Resaltando una anécdota de Nicolás Guillen cuando alguien le vocea “Adiós Poeta” y este se vuelve certero gritándole “Más poeta eres tú”.

Es mejor la aparente inutilidad del pensamiento que la maldad y el daño que encierra el encarcelamiento intelectual. Porque los primeros sueñan y anidan esperanzas y los segundos pisan un terreno lleno de deshonrosas ofertas para esquilmar a sus semejantes.

La poesía no está tan expuesta como la economía a la podredumbre de la política y al mercantilismo conceptual. Es más pura e imaginativa. Y como dice Mateo, se ejerce con mayor libertad. Sin embargo, es menos rentable que la economía, lo que es entendible en una sociedad dominada por el agravio a la moral.

La economía se ha vuelto una profesión muy vulnerable ante el desprestigio de los iconos principales del posmodernismo. Pero en vez de redimirse con nuevas ideas y libertad de pensamiento, ahora resaltan los iconos del pasado, que en su momento fueron vapuleados y pateados por la crítica de sus propios colegas. Esperan el desastre para reflexionar, pero siempre atentos a las conveniencias del momento. Al oportunismo del poder.

Cuando leo a Andrés L. Mateo recuerdo a mi padre. Poeta a medio tiempo que escribió dos libros de poseía y cientos de ellas en el Periódico El Caribe y La Nación. El primer libro salio a la luz hace casi 40 años (1976) con el titulo “Odas Breves” que se agotó después de 5 años y con una sola y limitada edición. El segundo, “Continuación de las Odas”, jamás se publicó tras su muerte en el 1970 y a la edad de 48 años.

No lo publique porque se gana más con la insidia que con la belleza de las palabras.

Me decía mi padre que tener una profesión era importante, pero no dejarse avasallar de nadie era aun más importante. Criticaba mis tendencias izquierdistas porque pensaba que esa ideología limitaba la libertad de pensamiento y de palabra.

La libertad es más importante que los alimentos y el agua. Tenerlo todo sin libertad, es no tener nada. Es estar muerto pero respirando. Y los poetas de libre pensamiento lo entienden mejor que nadie.

José Lois Malkum
Economista.
Ex gobernador del Banco Central.

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