jueves, 7 de enero de 2010

Estudiantes universitarios: los héroes de todos los días

SANTO DOMINGO.- Para ser héroe no necesariamente hay que aparecer en un cómic o en una película de Hollywood, como uno de esos personajes fortachones y buenosmozos que, con súper poderes, salvan al mundo de las peores amenazas. Spider Man, Batman, Superman y hasta el mismísimo Chapulín Colorado se asombrarían si vieran “la pela” que los jóvenes dominicanos tienen que coger cuando salen del bachillerato con la idea de prepararse técnica o profesionalmente.

Aníbal Lebrón, estudiante de Comunicación Social de la Universidad Autónoma de Santo Domingo, conoce bien estas batallas, las viene librando desde el día en que salió de su casa para inscribirse en la UASD. El joven, que ha trabajado como vendedor, policía de tránsito (AMET) y animador cultural, porque su familia no puede costearle los estudios, opina que en este país existen miles de obstáculos que dificultan el camino de la juventud que quiere superarse. “Quiero seguir preparándome y estudiando, porque quiero ser un profesional y una persona de bien en una sociedad tan complicada como la nuestra”, dice.

Este caso no es novedoso, como él, millones de jóvenes en todo el mundo trabajan y estudian a la vez. Sin embargo, en países subdesarrollados como República Dominicana, las precariedades y los obstáculos que entorpecen el proceso de preparación de una persona progresista se ven más acentuados. Aquí la juventud se encuentra con los elevados precios del pasaje, que rondan entre los 15 y 30 pesos (interurbano), los excluyentes costos de la matriculación universitaria privada.

Por ejemplo, en la Universidad Iberoamericana (Unibe) un semestre de Odontología cuesta más de 38 mil pesos, y el Instituto Tecnológico de Santo Domingo (Intec) cobra a sus estudiantes unos 935 pesos por cada crédito, recordando que cada materia tiene por lo regular tres créditos.

Y si hablamos de la universidad estatal, las primeras imágenes que llegan son las de huelgas, paros de profesores, falta de recursos, una plataforma informática que no funciona y aquellos baños que esperan a un plomero desde hace mucho, mucho tiempo.

Además, muchos nuevos profesionales han pasado a formar parte del 15.5 por ciento de la tasa de desempleo nacional, porque las empresas del país emplean a trabajadores con experiencia y la mayoría de los centros de educación superior no poseen programas de pasantía que garanticen a los estudiantes graduarse con una mínima práctica laboral.

“Una persona que ingrese al mercado laboral a la edad en la que se debe dar prioridad a los estudios está realizando una actividad que va en contra del ritmo natural de la vida. Primero se tiene que aprender para después hacer, pero aquí la gente tiene que hacer para después aprender”, explica el sociólogo Juan Miguel Pérez.

Pérez estima que lo ideal es que existan trabajos que sean compatibles en tiempo como en tareas a desarrollar. “En el mercado laboral dominicano no existe un sistema de trabajo constante e integral que una al estudiante a un esquema que conbine el trabajo y los estudios”, dijo.Señala también: “El régimen laboral dominicano no incluye acápites, ventajas o estímulos para que en el caso del empleador, pueda beneficiarse y proveer al estudiante de tiempo y condiciones laborales específicas para que pueda ejercer sus estudios con el rigor que es necesario”.

Rainier Maldonado y Jhonatan Liriano

No hay comentarios:

Publicar un comentario