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La palabra m
ás costosa para los consumidores y la más lucrativa para los empresarios e inversionistas en la jerga dominicana es “aló”. El 8.8% que representa el sector de las comunicaciones en el Producto Interno Bruto (PIB) dominicano es un indicador de la incidencia que tienen los servicios de telefonía en el bolsillo de los dominicanos.Alicia García gana seis mil 500 pesos trabajando medio tiempo en una tienda. A sus 18 años sus padres cargan con todos sus gastos básicos.A veces piensa en dejar su empleo para dedicarse más a su nuevo rol universitario, sin embargo, la detiene el pago de la única comodidad que en su casa no le costean, la factura del celular. Aproximadamente mil pesos es lo que le cobra la empresa a la que ella está suscrita por ofrecerle su plan especial, que limita la cantidad de minutos que debe hablar, de modo que la factura representa un 15% de su sueldo.
Al igual que la joven, millones de dominicanos pagan una factura telefónica o compran tarjetas de llamadas para mantenerse comunicados. En el país, según el Instituto Dominicano de las Telecomunicaciones (INDOTEL), funcionan más de cinco millones 50 mil líneas celulares.
Norberto Sosa tiene dos hijos, una joven de 17 años y un muchacho de 14, a ambos, según él, les encanta estar “pegados” al teléfono. En su casa tiene una línea residencial que paga tarifa fija por los minutos locales, sin embargo, sus hijos se encargan de que por las llamadas a celulares pague unos tres mil pesos mensuales.
Sosa gana unos 40 mil pesos de salario, su factura telefónica residencial es el 7.5% de su poder adquisitivo, lo cual es significativo si se analiza que el padre de familia gasta menos que eso en salud, y la colegiatura de sus dos hijos juntos es equivalente a ese monto.
Los impuestos que pagan los clientes de las compañías de teléfonos, están desglosados en un 16% del precio por Impuesto de Transferencia de Bienes y Servicios (ITBIS), un 10% de impuestos al gobierno y un dos por ciento al Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones.
El impuesto del Fondo de Desarrollo de las Telecomunicaciones, que acumula 2 centavos por cada peso que en el país se gasta por los minutos de llamadas consumidos, le ha aportado al INDOTEL más de RD$800 millones en lo que va de año. Cristián Lugo, dueño de una empresa que se dedica a vender productos múltiples, es un crítico de la cantidad de impuestos que deben pagar los negocios pequeños.
El empresario estima inaudito que, “encima de que haya que pagar el Impuesto sobre la Renta, la seguridad social, entre otros”, la factura telefónica, un gasto fijo impostergable, esté también recargado de impuestos por más de la cuarta parte de su valor.
“Creo que sí, que la palabra más caras que se puede decir en mi negocio es “aló”, concluyó.

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